Mentiras

 

Dos mujeres se encuentran en una joyería. Van a recoger una joya que dejaron para grabar. Una serie de coincidencias hace sospechar a una de ellas que comparten el mismo hombre…

Partiendo de esta excusa, Mentiras juega, en plano de comedia, a enfrentar las verdades que creemos incuestionables con la cruda realidad. Porque es muy fácil teorizar pero lo cierto es que hay unas pocas verdades absolutas y muchas clases de mentiras:

-Mentiras podridas (obvias, conscientes)

-Mentiras a medias (ambiguas, cobardes)

-Mentiras inconscientes (o verdades con fecha de caducidad)

Y las últimas nos habitan, a nuestro pesar, con más frecuencia de lo que pensamos.

TERESA CALO

 Mentiras es una muy inteligente comedia de la autora donostiarra Teresa Calo, una obra para dos actrices que se adentra en clave de humor en esas pequeñas, medianas y grandes mentiras que contamos a los demás -y a nosotros mismos- para asegurar nuestra propia identidad.

MENTIRAS

de Teresa Calo

Un espectáculo de La Barca Teatro

 Intérpretes

Amelia…………………Mª José Sarrate

Begoña……………………Esther Ramos


Vestuario y espacio escénico……La Barca Teatro

Fotografía y Diseño gráfico….….….Javier Naval

Diseño de iluminación……………….David Díaz

Producción………………………. La Barca Teatro

Ayte. dirección…………………….Juanma López

Dirección……………………………Javier de Dios

VÍDEO:

MENTIRAS, LA BARCA TEATRO

LO QUE OPINA LA CRÍTICA

MENTIRAS… Y MÁS MENTIRAS


La nueva sala de teatro Azarte inicia su andadura con una obra extremadamente divertida titulada Mentiras. Que dura sólo lo justo, apenas una hora, pero que es precisamente en esta su modestia de miras donde reside su grandeza y su generosidad, dejando muy claro aquello de que lo breve si bueno…. Dos veces bueno.

Digo generosidad porque ello es, en efecto, lo que permite dar la oportunidad de lucirse a dos buenas actrices en dos papeles contrapuestos y hasta complementarios, dejando que cada una de ellas se exprese a sus anchas, se crezca ante el público y haga allí mismo, a la vista de todos, su pequeña gran obra de arte. Y siempre, en medio de las dos, un hombre. Invisible y omnipresente.

El invento, de nombre tan preciso y exacto (a la vez que extenso y profundo) como es la palabra Mentiras, resulta sobre la escena un ingenioso juguete muy bien logrado cuyo mecanismo fuera estallando a medida que las piezas se ponen en marcha, consiguiendo de esta manera que cada movimiento se vea coronado por una sonora campanada. Una campanada que es una sonora y breve carcajada, sólo una y breve, para seguir oyendo.

En la obra se analizan los diversos tipos de mentiras de que nos armamos para engañar y también aquellas de las que somos objeto; aquellas mentiras tontas de alcance inesperado y las otras que nos decimos a nosotros mismos para seguir adelante. Mentiras podridas, a medias, inconscientes. No crean, si la obra dilucida todo un tratado del género mentirigil.

Y al final, la función se completa y se redondea en una simetría que sólo puede ser ¿otra mentira?, no, otro engaño de un tercero, pero que esta vez se desenmascara por sí solo merced a otra miserable coincidencia. A esto nos ha llevado el querer pasarnos de listos. Cualquier parecido con la realidad debe ser rechazado de plano, puro azar. Puro humor.


Anunciación Fdez. Antón, NOTICIAS TEATRALES (15-11-2010)